Esto dijo Martín Cirio sobre MI VIDEO | Reacción
Hola a todos, soy Lucas el Tribuno, y en mi canal de YouTube El Tribuno: Lucas Virasoro, recientemente reaccionamos a una reacción, valga la redundancia, de parte de un conocido youtuber, Martín Cirio, un canal muy activo que cuenta con 1.2 millones de suscriptores que vio un video que subí hace unos meses (originalmente un TikTok). El posteo original, que fue subido a Twitter por una cuenta de tendencias, cuestionaba un punto central que me parece crucial para entender la cultura argentina actual: ¿Por qué el cine argentino no puede salir del loop dictadura, villas y 2001?
Aunque mi comentario inicial fue en formato de TikTok, por lo que era simple y no un paper académico, el debate es genuino y la respuesta es mucho más incómoda de lo que parece: la calidad del entretenimiento argentino es un reflejo de la mediocridad que la propia sociedad demanda.
Arte y Sociedad: El Espejo de la Decadencia
Como mencioné al reaccionar a la publicación de Cirio, comparto una verdad fundamental, el arte y la cultura son un reflejo de la sociedad. Si las películas y las series argentinas se centran constantemente en temáticas de villas, cárcel y la dictadura, es porque son cosas que pasan o existieron, y es válido que se cuenten.
El problema, sin embargo, no es la existencia de estas realidades. El problema es doble: la repetición constante de los mismos tres temas, y la romantización de lo decadente.
La raíz de esta demanda cultural mediocre se encuentra en el deterioro social y educativo. En los últimos 20 años, la sociedad argentina se ha ido empobreciendo y, en paralelo, embruteciendo.
La educación ha caído mucho en Argentina. Hoy en día, un adolescente de 15 años es mucho más "bruto" y pobre en conocimientos que hace 50, 40 o 20 años. La prueba más grave es que los jóvenes salen de la secundaria sin saber leer o sin poder entender un texto. Este déficit intelectual se ve reflejado en lo que la gente mira y consume; en sus intereses culturales.
La clase política arruinó la sociedad argentina. La élite política está intrínsecamente ligada a la producción cultural del país. Como resultado, el argentino es muy mediocre —producto de una élite que falló en la economía y en el aspecto social (dando solo planes)—, y por eso consume contenido mediocre.
Aclaro que este análisis no busca hacer ver que si miras una película sobre cárceles eres "bruto" o "pobre de mente". De hecho, hay películas de mafia o temáticas decadentes que son clásicos del cine. La crítica apunta a la preferencia generalizada y la falta de alternativas de calidad en los últimos tiempos.
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Ausencia de Calidad: El Cine Argentino Se Empobreció
Una de las grandes penas es que Argentina parece haber perdido la capacidad de producir clásicos de alta calidad.
Si miramos hacia atrás, películas como Nueve Reinas, Esperando la Carroza o Hombre Mirando al Sudeste son consideradas buenas. Sin embargo, sostengo que hace 30 años que no se producen películas de ese calibre. En los últimos 10 o 15 años, la calidad del cine argentino ha disminuido notablemente.
Aunque existen excepciones, aunque con reservas, la tendencia es clara: hay más desastres que, si bien reflejan realidades que pasan (El Marginal, En el barro), continúan en la misma veta temática del loop.
En resumen: el arte es un reflejo. Y el reflejo actual muestra una sociedad empobrecida intelectual y económicamente, moldeada por la clase política, que ya no tiene interés cultural más allá de la repetición de los mismos dramas decadentes.
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Sobre el autor
Lucas Virasoro, conocido como El Tribuno, es un analista cultural y comentarista político católico argentino. Desde su espacio digital, se dedica a la reflexión sobre política, religión y cultura en el ámbito iberoamericano, con especial enfoque en el debate público de las redes sociales.

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